23 de octubre de 2008

El Aliento Divino


Hubo un tiempo en que los hombres que vivían sobre la tierra eran dioses. Pero fue tanto lo que pecaron, que Brama, el dios supremo, decidió castigarlos privándolos del aliento divino. El gran dios, muy disgustado, decidió esconder dicho aliento en un lugar donde no pudieran encontrarlo y emplearlo nuevamente para el mal.
Los otros dioses sugirieron ocultarlo en lo profundo de la tierra. Brama respondió:
- No, porque el hombre excavará y lo encontrará.
Le sugirieron, pues, hundirlo en el fondo del mar.
- Tampoco –dijo Brama-, porque el hombre aprenderá a sumergirse y también allí lo encontrará.
- En la montaña mas alta –propusieron otros.
- No –insistió el gran dios-, porque un día el hombre subirá a la montaña y recuperará el aliento divino.
Los otros dioses se dieron por vencidos, incapaces de imaginar un lugar en donde el hombre no pudiera encontrarlos.
Entonces dijo Brama:
- Escondámoslo dentro del hombre mismo; jamás pensará en buscarlo allí.
Así lo hicieron, a partir de ese momento, oculto en el interior de cada ser humano existe algo divino. Desde entonces, el hombre ha recorrido la tierra, ha bajado al océano, ha subido a las montañas buscando esa cualidad que lo hace semejante a Dios y que lleva en su interior.

Antigua leyenda hindú - 

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