18 de febrero de 2009

Nuestras palabras y acciones son el espejo de nuestros pensamientos.


Al principio, hablamos de alimento para la mente.
De la misma forma que alimentamos a nuestro cuerpo diariamente para que pueda mantenerse sano y fuerte, lo mismo se aplica a la mente.

La gente hoy en día pone más atención a tener una dieta sana y equilibrada, pero

¿cuántos de ellos ponen la misma atención al alimento de la mente, es decir, a la cualidad de sus pensamientos?


Hay dos factores que influyen en nuestra forma de pensar:

1º. Todas las influencias externas en nuestra vida diaria, por ejemplo, la gente con la que entramos en contacto, situaciones que debemos afrontar, todo tipo de noticias de la prensa, objetos materiales, etc. Dependiendo del interés o la intención que les demos, de acuerdo a ello es su influencia en nuestra mente.


2º. Impresiones de nuestro subconsciente; estas impresiones pueden ser positivas o negativas, las últimas son a menudo debidas a profundos hábitos causados por el acontecimientos del pasado, todo lo que está profundamente alojado en el ser.


Con atención y algunas disciplinas, las influencias externas y mis reacciones hacia ellas se pueden cambiar.
Por ejemplo, veo que me estoy enfadando debido a lo que alguien me está diciendo y esto está creando pensamientos negativos en mi mente, así que poniendo atención en mí mismo pongo un freno, un punto final para parar la expansión o reacción necesaria.

Sin embargo, la influencia de los hábitos fuertes o del pasado, profundamente enraizados en la conciencia del ser, son más difícil de detectar y, por tanto,
más difíciles de revisar y controlar.
Pero, sea la influencia del exterior o del interior o de ambos, la respuesta es la misma.
En algún lugar en mi interior tengo que tener la capacidad o el poder para filtrar o analizar los patrones o tipos de pensamientos creados de manera que mis palabras y acciones puedan ser positivas y de beneficio para mí y para los demás.


¿Cuál es esta capacidad, este poder o facilidad para filtrar y analizar?

Se llama INTELECTO.

El trabajo de la mente es crear pensamientos, luego éstos se convierten en palabras y acciones.
Las impresiones son características de la personalidad que constantemente alimentan a la mente y determinan la creación con las influencias exteriores.
Estos rasgos o hábitos trabajan automáticamente.
Por ejemplo, si desde niño se me ha dicho que no soy bueno, que no valgo, etc.
si esto lo oigo de la familia, en el colegio y en otros lugares, al cabo del tiempo se desarrolla un sentimiento de inseguridad que arraiga profundamente en la personalidad.
De hecho se convierte en la personalidad y por eso se dice que esa persona no tiene confianza en sí misma, no tiene autorespeto, depende de la opinión de los demás, etc.

Así que, ¿cómo revisarse y cambiar? ¿cómo hacer que estas impresiones paren de crear automáticamente patrones de pensamientos y de acciones negativas?


La respuesta es utilizar el filtro del intelecto en el ser.
Cuando hay un objetivo de cambiar, para ser más positivo y mejor, reside en uno mismo no en ningún poder exterior.
El intelecto, cuando está atento, puede desapegarse y observar los hábitos y cómo influyen al ser.
Con práctica el intelecto aprende a filtrar lo que es correcto de lo incorrecto e intenta poner sólo los pensamientos correctos en la mente.
Es muy importante darse cuenta que tenemos este filtro en nuestro interior que nos permite discernir y tomar decisiones precisas y beneficiosas.


Sin embargo, a menudo, aunque el intelecto se de cuenta de lo que es correcto e incorrecto, no hay el poder para poner lo correcto en la práctica.
Especialmente cuando uno se ha hecho adicto a cierto hábitos o impresiones subconscientes es como imposible.


Por ejemplo, una persona puede comprender perfectamente que fumar mucho es muy malo para la salud; o que no tener autoconfianza sobre algo influye mucho en el estado mental, sin embargo, no hay el poder para cambiar tales hábitos o patrones de pensamientos.


Ahora bien, necesitamos comprender que hay impresiones positivas en el ser, de la misma forma que están negativas.
Las positivas pueden considerarse como fuentes de energía que son cualidades eternas o poderes que existen en el interior de cada ser humano.
Por ejemplo, la paz, la felicidad, la verdad son recursos de energía eterna que la gente no toma constantemente.
Aunque a veces hay la experiencia de paz, amor felicidad es pocas veces constante, hay muchas interferencias de las impresiones negativas tales como el miedo,
dudas, celos, ira, ego, etc.
Estas impresiones negativas destruyen o polucionan el libre fluir de las energías positivas y eternas hacia el ser.


El intelecto debe trabajar para separar los flujos negativos y positivos
que a menudos están mezclados para permitir que sólo los positivos entren en la conciencia.


¿Cómo entrenar al intelecto para hacer esto?
¿Cómo revisar y transformar los flujos negativos?


Es por esta razón que practicaremos unos ejercicios que ayudan a concentrar la mente e intelecto,ir hacia mi interior hacia las energías positivas y eternas.
Con la concentración adecuada de la mente y del intelecto hacia mis fuerzas constructivas interiores de paz, amor y felicidad, puedo hacerme poderoso.
Poderoso en el sentido de permanecer positivo frente a situaciones negativas;
pacífico cuando todo alrededor mío es caótico, es decir, no ser influenciado negativamente sino influir con mi positividad.
Cuando estoy estable en mi poder interior de paz, entonces puedo dar eso a los demás y ayudarles a calmarse.


- encontra el ejercicio en la sección intereses "ejercicios para el alma" -

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