18 de febrero de 2009

Se dice: "Eres lo que piensas".

Es verdad ya que la calidad de nuestros pensamientos tarde o temprano se hace visible mediante nuestras palabras, nuestro comportamiento e incluso a través de
las expresiones de nuestra cara.


La semilla, se nuestras palabras y acciones es el pensamiento.
Una afirmación simple pero muy precisa.
Lo que hacemos, lo que decimos, lo que sentimos, todo tiene su origen en la mente.
La energía de la mente humana es el pensamiento.
Posiblemente es el mayor pero a la vez el menos comprendido de los recursos energéticos del universo.
Todo lo que está hecho por el hombre empezó primero por un pensamiento o una idea
que vino a la mente, sea de una casa nueva, un descubrimiento científico o incluso una guerra.
Primero hay un pensamiento, después se hacen los planes y finalmente ese pensamiento se exterioriza en la forma de palabras o acciones.


¿Pero porqué hemos de pensar de forma positiva? y, ¿quién dice que todavía no tenemos la maestría en ese arte?
Como entendemos que los pensamientos son la raíz de las acciones y de la actitud,
hemos de cambiar estas raíces para que nuestras acciones y comportamiento se hagan más positivos.
Lo primero, antes de que empecemos a aprender este arte de pensar en positivo,
es descubrir cuántos tipos de pensamientos puede crear nuestra mente.
Normalmente emerge cuatro tipos de pensamientos de nuestra mente.
Entendiendo cada uno de ellos podemos empezar a escoger los pensamientos que nos den beneficio y descartar los que son inútiles o dañinos para nosotros.

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